Un fenómeno llamado Matías Almeyda

Por Laura Almaraz | @LauAlmaraz

¿Recuerdas la primera vez que fuiste a un estadio? ¿Cómo fue? Yo fui hasta que cumplí 16 años, pero antes ya había visto a mi papá jugar en los llanos, con su eterno número seis en los dorsales. Recuerdo que íbamos por una guía para mi examen de ingreso a la preparatoria. La debíamos comprar en Ciudad Universitaria, allá en Rectoría.

Yo quería estudiar en la UNAM porque sentía que esa era una manera de estar cerca del equipo de fútbol. Esa tarde, acompañada de mis papás y mi hermano, nos dimos cuenta de que estaban vendiendo banderas afuera del estadio. Era miércoles. Papá enseguida me preguntó si sabía si iban a jugar, yo no recordaba nada, estaba tan metida en estudiar para quedarme en mi primera opción del conocido Ceneval, que no tomé importancia en que ese día, había fecha doble.

Pumas jugaría contra Toros Neza… Los cuatro pensamos. Nos quedamos calladitos y mi papá fue el que se animó a lanzar la pregunta: ¿te compramos tu guía o entramos al estadio? De sobra está responder qué fue lo que elegimos esa tarde-noche. Pude ver, sentada en el palomar del Olímpico Universitario, a Israel López, a Antonio Sancho, también andaba por ahí Jesús Olalde, Carlos Cariño, Miguel Ángel Carreón, es más, hasta gusto me dio de ver a David Oteo, que años antes había negado su origen tepiteño.

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Jesús Olalde fue uno de los grandes goleadores universitarios. (Foto: Dale Pumas)

Hay cosas que te marcan de maneras definitivas. Pueden ser jugadas, futbolistas, visitas a estadios… Uno de los personajes fuera del equipo al que soy aficionada, que me ha marcado por su visión, es Matías Almeyda. “El Pelado”, exjugador de River Plate, fue uno de mis máximos en su época como futbolista de los Millonarios.

Un 26 de junio de 1996, por ejemplo, recuerdo que River consiguió su segunda Copa Libertadores. Almeyda era fundamental en el esquema de Ramón Díaz, ese que alguna vez dirigiera al América. Era un equipazo el que tenían los riverplatenses. Además de Almeyda, también estaban Hernán Crespo, Pablo Lavallén, Juan Pablo Sorín, Ariel Ortega, Enzo Francescolli y el actual estratega de River, Marcelo Gallardo.

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Matías Almeyda marcó también una gran época con River Plate. (Foto: Soy de River)

Pero así como recuerdo mi primera ida al estadio o la primera vez que fui consciente de un título de River, como fue aquella Libertadores, también recuerdo que un 26 de junio, pero del 2011, River Plate jugó la promoción por el no descenso contra Belgrano… La noche triste para mi equipo. Un dolor impresionante el que sentí cuando por acumulación de amarillas, Almeyda no pudo jugar la vuelta y con un 3-1 en el global, River descendió en Argentina.

Y no. Matías Almeyda no abandonó al equipo, por el contrario, se retiró un día después como jugador para darse a la tarea de, con el corazón “y con huevos”, como él dice, ascender al equipo a Primera División. «Tengo que tener una revancha de esto y la revancha era agarrar al equipo y subirlo. No había de otra», escribió Matías en su libro “Alma y Vida”. 

Entonces, señoras y señores, Matías Almeyda logró en un año regresar a mi River Plate a la Primera División en Argentina. ¿Por qué mencionar al “Pelado” este día? Lo que está pasando con él en Guadalajara es, sin duda, un fenómeno. Hace muchos años, la afición tapatía no se sentía tan a gusto con un entrenador como ahora se siente con el argentino. ¿Cómo lo sé? Basta simplemente con ver el apoyo que recibió a su llegada a Guadalajara para finiquitar su situación con la directiva de Chivas encabezada por Jorge Vergara y el Director Deportivo Francisco Gabriel De Anda.

La situación con Almeyda es rara desde el punto de vista social. Tanto jugadores como afición se han vuelto uno para provocar que su voz sea escuchada por los altos mandos. Matías llegó en 2015 a Chivas y lo salvó del descenso. Ese mismo año, ganó su primer título con el Guadalajara: el de la Copa MX. ¿Su segundo título? La Supercopa MX 2015-2016. En el 2017, ganó también la Copa MX y el Clausura 2017 luego de ganar a Tigres.

Chivas no quiere dejar ir a su técnico. No quiere que Matías Almeyda se vaya. Los técnicos así de queridos, son fenómenos extraños que se dan poco en el fútbol. Cuando hay comunión entre el equipo y la afición con el cuerpo técnico, el ambiente se nota incluso fuera de la cancha. Matías Almeyda llegó para marcar a Chivas, para marcar a los seguidores rojiblancos. Hay cosas que te marcan de manera definitiva. Matías Almeyda lo es para el Guadalajara: un técnico que marcará una era en el Rebaño Sagrado.

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