Un día, Chris y Kurt ya no estaban

Laura Almaraz // @LauAlmaraz 

«A ti no se te identifica con nada, ¿verdad?», me dijo un día un amigo a la vez que me preguntaba cuál canción me gustaría escuchar, en una de esas nostálgicas reuniones que teníamos en mi casa.

Y es que puedo escuchar de todo. Tengo mi música predilecta, la que va en una cinta aparte, esa que tiene un significado especial y que yo sé, ha sonado en momentos cruciales que han dejado huella en mí.

Siempre he dicho que alguna canción, si te hace sentir algo, si viaja por lo más interno de tu ser y te toca alguna fibra, ya cumplió entonces su cometido. Eso hacían las canciones de Chris Cornell. Me hacían sentir. Creo que en este caso particular era su voz lo que me hacía estremecer.

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Cuando Chris falleció, en mi cabeza sólo sonaba “Can’t change me”, no podía ser otra canción con la que lo evocara cada que me decían su nombre. Y he estado pensando que con toda esa generación del grunge me sentía identificada, como aquellos de mi generación que también lo escucharon y que parecía que sus sentimientos de inconformidad, de depresión, de bajoneo, los expresaban a través de las letras de gente como Kurt Cobain, que al igual que Chris, firmó con SubPop para ser de esas bandas legendarias marcadas por una desgracia; Layne Staley, de Alice in Chains, que recuerdo muy bien que falleció el mismo día que Kurt, pero en 2002.

Lo mismo pasó con Scott Weiland, que cada que lo escuchaba cantar “Vasoline” o “Plush” me estremecía. Con Eddie, por ejemplo, lo que me viene a la cabeza es enojo pero uno que puedo controlar cuando lo escucho. Pearl Jam no me causaba esa catarsis que provocaban en mí otras bandas, aunque con el tiempo se convirtió en una de mis favoritas.

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Con Chris y con Kurt siempre fue un caso diferente para mí. Mis épocas de depresión las manejo con su música porque me siento identificada, me siento acompañada o hasta escuchada, por muy insano que parezca.

Ayer estando al aire, me preguntaron por qué es que Kurt se escuchaba tan triste cuando grabó el Unplugged. Y el tema depresión en Cobain y en Cornell, salió a la luz. Entonces comencé a meditar… El medicamento que Chris estaba tomando para calmar esa depresión es el mismo que alguna vez a mamá le recetó la psicóloga: Ativan.

Puedo entender completamente los síntomas, puedo entender incluso que quizá ninguno de los dos haya querido suicidarse, pero que la misma medicina lo llevó a eso, no lo sé… El papel que juega un depresivo en la sociedad no es uno fácil: se les juzga, se les etiqueta de cobardes, de minimizar las cosas que les suceden, pero la realidad es otra y nuestra empatía parece que tampoco se aparece en esos casos.

Sea lo que sea, dos de las voces más estremecedoras en la historia de la música se fueron y siempre es buen momento para recordarlas. Hoy, por ejemplo, fue un buen día para hacerlo.

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