Romário, un carnaval de mil goles

Por Iván Rodríguez Alfie // @IRodriguezAlfie

29 de enero de 1966, Río de Janeiro, Brasil, la antigua capital del Reino de Portugal atiende al llanto de un niño que sería aclamado por los cariocas, Romario, O Baixhino o El Bajito, como le apodaban. Brasil ya había superado sus pesadillas, y, a 16 años del Maracanao, y con dos copas del mundo de forma consecutiva al comando de un niño, que pronto habría de ser rey.

El sonido de la samba, la pelota y el olor a carnaval, la vida carioca que rodea a una de las ciudades más hermosas del mundo, sus playas, el cristo y el ambiente festivo que se vive hacen que miles de niños bailen con un balón en los pies al ritmo del couché, ahí en un pueblo llamado Vila da Penha al norte de Río, hay un joven de 13 años que empieza a mostrar interés jugado para su padre, en un equipo de futbol sala.

El Vasco de Gama no dudó y lo incorporó a sus filas, seis años después aquel niño ya estaba debutando con el primer equipo, es el chico de la samba que deja impresionado al país, y en tres años, con una medalla de plata colgada en el cuello estaba bajando de un avión en Eindhoven, primera escala con el campeón de Europa.

Romario FCB

Salió de su país como promesa, el niño de la samba llegaba a Europa a pelear su puesto en la historia, y en tan sólo tres años, tres títulos de liga, dos campeonatos de copa y tres veces goleador de la liga con un total de 163 goles en 165 partidos, Romario se despidió de Holanda como un héroe y llegaba, además, al actual campeón de Europa, el F.C Barcelona de Johan Cruyff.

Un equipo plagado de estrellas, donde parecía que el brasileño no tendría lugar en el 11 titular, sin embargo, a su llegada prometió anotar 30 goles en su primera temporada, y tal como lo prometió en la última jornada anotó su gol 30, se coronó como el pichichi y campeón de liga.

La confianza del crack le hizo tener muchos problemas en la selección, donde los entrenadores no entendían su forma de ser por no tratarlo diariamente, meses antes de la Copa del Mundo de 1994, Romario no era convocado por Carlos Alberto, hasta el último partido de la eliminatoria en CONMEBOL cuando suplió a un compañero por lesión, casi increíble de entenderlo, el mejor jugador del país sin ser llamado, meses después en Estados Unidos, Brasil ganaría la copa con un O Baixhino siendo el mejor jugador del certamen, Cruyff asegura que de no ser por Romario, Brasil no hubiera conseguido la Copa, también lo calificó como uno de los tres mejores de la década de los noventa.

1994 World Cup

Romario era la muestra perfecta del futbolista carioca, la pelota y la samba, el futbol y el carnaval, y para demostrarlo Johan Cruyff reveló una de sus anécdotas más inesperadas; Una vez, Romario me preguntó si podía perderse dos días de entrenamientos para poder ir a Brasil al carnaval de Río de Janeiro. Respondí: “Si marcas dos goles mañana, te daré dos días más de fiesta con respecto a los otros jugadores de la plantilla” Al día siguiente Romario le anotó dos goles en 30 minutos al Osasuna, se acercó a la banda y le dijo a Cruyff “Técnico mi avión sale en una hora.” Ese es Romario, el goleador inalcanzable.

En 1995 el mundo se vio sorprendido por la decisión de Romario, regresar a Brasil en el mejor momento de su carrera, y para colmo en el Flamengo, archirrival del Vasco Da Gama club del que salió, un año después volvería a España para jugar con el Valencia, con muy poco éxito 6 goles en 12 partido y las lesiones ya se asomaban en su carrera, fueron las lesiones las que apartaron al crack brasileño de la Copa del Mundo de 1998, donde Francia venció a Brasil en la final.

Romario regreso a Brasil para poner la marca goleadora que lo llevaría a la cifra mítica, pasando por el Flamengo, Vasco Da Gama y Fluminense, hasta llegar al Miami y luego viajar a Australia. Romario cuenta que los mil goles llegaron en 2007, contando partidos no oficiales y categorías inferiores, sin duda, un delantero eficaz que se fue apagando con las lesiones, y sobre todo, un jugador carioca, que necesitaba de un festival para anotar goles, Romario, el mítico Romario.

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