Mario Alberto Kempes: El grito de gol de toda una generación

Hugo Carreón // @HugoCarreon_

15 de julio de 1954, no es un día cualquiera en la vida de Bell Ville, el pequeño pueblo cordobés está recibiendo a un nene que años después se convertirá en el ciudadano más célebre de Córdoba y además un verdadero campeón del mundo.

Mario Alberto Kempes, arrancó su carrera en el equipo de su ciudad y desde el comienzo mostró tener dibujado el arco, a los 17 años le llegó una oportunidad que le cambió la vida, se fue a probar con Instituto aunque el DT del cuadro cordobés ya sabía de un tal Kempes al que le habían recomendado al entrenador, sin embargo, Mario Alberto prefirió pasar como cualquier jugador y mintió al decir su verdadero nombre.

Así que ese día, Kempes al presentarse con el entrenador de Instituto se llamó “Carlos Aguilera, de Bell Ville”. Ya en la práctica el joven ‘Matador’ hizo dos goles en 15 minutos tal y como lo había sugerido su descubridor, Eduardo Tossolini, presidente del club de su pueblo y como consecuencia de esa brillante prueba, ‘Marito’ firmó contrato con el cuadro también conocido como La Gloria.

En Instituto debutó en 1973 y coincidió con otro super crack, Oswaldo Ardiles con quien armó una pareja temible, primero los goles del Matador ayudaron a darle el ascenso al Nacional B (Segunda División) al conjunto rojiblanco y más tarde les alcanzó para clasificarse al Torneo Nacional.

Un año después se fue a Rosario Central en una cifra poco habitual para esa época, 160 mil dólares y los hinchas del Canalla disfrutaron de sus goles, Kempes coincidió con uno de los grandes ídolos de Central, Aldo Poy y esa misma temporada estuvieron cerca de quedarse con el título. Dos años después de jugar para camiseta del Gigante de Arroyito, el Valencia se lo llevó para convertirlo en un verdadero emblema del club.

Sin embargo a Kempes no le salieron nada bien en el debut. En su presentación con el cuadro naranjero falló un penal pero durante la temporada hizo olvidar ese error a base de goles y además con el trofeo Pichichi, que ganaría también al año siguiente. Esa época empezó a ser la más brillante en la carrera del Matador.

Kempes Inn

A la Copa del Mundo de Argentina llegó como el máximo goleador de España y desde luego el referente en el ataque de César Luis Menotti, sin embargo en la primera ronda las cosas no le salieron bien a Kempes ni tampoco a la selección albiceleste, el Matador no hizo un solo gol y el equipo del ‘Flaco’ Menotti terminó segundo en su grupo.

Para la siguiente ronda la presión creció y Kempes se notaba nervioso hasta que Menotti lo encerró en una habitación tras un entrenamiento y previo al juego ante Polonia el DT le sugirió que se afeitara el bigote “como cábala” recuerda Menotti y funcionó en el primer partido de la segunda ronda, Mario Alberto marcó dos goles, más tarde haría otros dos ante Perú y dos más en la gran final ante Holanda para consagrarse campeón del mundo y además campeón de goleo con seis tantos.

Tras el mundial, Kempes siguió levantando trofeos con el Valencia, primero la Copa del Rey, después la Recopa de Europa y más tarde la Super Copa de la UEFA. En 1981 River Plate lo firmó y aunque consiguió el título con el cuadro Millonario y convirtió un gol en la gran final de ese torneo, no fue la gran figura y al finalizar esa temporada volvió al Valencia.

Con el equipo ‘Che’ tuvo dos años muy regulares, ya no era el mismo Matador, mantenía el olfato goleador pero los años empezaban a pesar. En 1984 firmó con el Hércules donde apenas hizo 10 goles en dos años. A partid de ese momento su carrera no fue la misma, deambuló por la liga de Austria y pasó también por la segunda división de Chile para terminar su carrera en Indonesia.

Actualmente el Estadio Olímpico de Córdoba cambió su nombre para llevar el del Matador, su carrera como DT no fue brillante y se convirtió en analista de la cadena ESPN, misma que combina con la de embajador del Valencia.

Sus goles fueron tan importantes, más allá del juego que fue una especie de influencia de toda una generación que decidió cambiar el grito de “GOL” por el de Kempes gracias a la frase: “No diga Gol, diga Kempes”.

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