Andrés Iniesta: Pasa la estafeta

Ivan Rodríguez Alfie // @IRodriguezAlfie

Lo inevitable es decir adiós, aún cuando tu afición te aclama y te canta que no cedas al mundo chino, al de los dólares, cuando ya lo has ganado todo, y un balón de oro no hace reflejo a lo que has hecho, ser parte de uno de los mejores equipos de la historia.

Ese es el legado de un maestro de arte, de ser el actor de reparto en una obra dedicada a un gigante. Iniesta marcó la tendencia del pase simétrico, del espacio oculto, Messi es la obra detrás del teatrero vestido de medio, un medio que flota bajo el puntero que sale de marca para iniciar su juego, ese que, si no sale en fuga, tiene una válvula justo en el centro, ahí, donde comanda el ocho en la espalda de un escudero, que rescata la bola y le vuelve a dar juego.

Ese es el tipo que vive salvando al primero, que sabe hacer juego sin ser el del cuento, el que dedica su tiempo a enriquecer al joyero, sí, el diez, que se asoma en la banda esperando un pase perfecto a la espalda del marca que no entiende su juego, volviendo ha asistir al que mata este juego.

Andres Iniesta 2

Don Andrés, el tipo que supo perder ganando, que de sus pies salieron los pases que anotaron los goles para ganar el trofeo, que incluso en la máxima gloria dejó su momento para dedicárselo a Jarque, hasta el cielo, la Copa del Mundo, y el mundo es primero, me quito el sombrero.

Iniesta, la coma que fija el espacio en el campo de juego, traducido al tempo de juego con el que Guardiola enseño un estilo, no nuevo, pero casi perfecto. El Barcelona de época que mostró una esencia en el futbol con dos ejes en el centro, Xavi y Andrés.

El Camp Nou implora a su héroe que no se vaya al mundo de los euros, la Banca China, para ser más concretos, pero que es más difícil si el ganarlo todo le ha cansado hasta el cuerpo, en un tipo de 33 que parece más viejo. Las lesiones marginan al genio del último deseo, ese que le pide su afición cada que sale de cambio coreando un “Te quiero”.

La última pieza del tablero se acabó la Masia. Iniesta le deja la estafeta a Messi, y ahí parece terminar la era dorada de las fuerzas básicas del Barcelona. Los Billetes han acabado con generaciones de niños soñando ser Messi, Iniesta o Busquets, ahora vienen niños de 19 años por más de 100 millones de euros.

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