Milagro en Minnesota

Gustavo Langle // @MrStatsMX

Este pasado fin de semana tuvo lugar la ronda divisional de la NFL y cada vez tenemos un panorama más claro de que equipos tienen aspiraciones claras a llegar al súper domingo. Sabemos que, a estas alturas de la campaña, la competitividad es tan reñida, que cualquier equipo le puede ganar a cualquiera (a menos que tu equipo use uniforme azul y tenga sede en Tennessee claro). Tuvimos un fin de semana lleno de emociones y partidos interesantes donde varios resultados no se dieron como lo dictaba la lógica – por cierto, saludos a todos los seguidores de Jacksonville- pero regresando al tema, un encuentro en especial nos dejó con la boca abierta y uno de los finales más extraordinarios en la historia de la liga; y con este me refiero a el partido disputado en Minnesota entre los Vikings y los Saints.

Ambos equipos llegaban a la disputa en óptimas condiciones: Los santos con una convincente victoria ante una de las mejores defensas de la liga, y los Vikingos descansados después de disfrutar su bien merecida semana de bye gracias a su record. Recordemos que estos equipos se enfrentaron en la primera semana de la temporada regular en condiciones diferentes. El equipo de Sean Payton aun intentaba encontrar su identidad tratando de integrar a Peterson al juego terrestre, lo cual nunca funciono; mientras que la escuadra de Zimmer, tenía una alineación diferente en posiciones clave como en la de mariscal y en el backfield. Así que, siendo realistas, no existió un previo punto de comparación valido en cara a este duelo.

El desarrollo del partido se estaba dando como se tenía previsto. Los santos empezaron algo lento intentando establecer el ataque terrestre como lo habían hecho a lo largo de la temporada con Mark Ingram y el posible novato ofensivo del año Alvin Kamara. Recordemos que la semana pasada el monstruo de 2 cabezas ante la dominante defensa de Carolina, solo corrió para 41 yardas totales por lo que el futuro salón de la fama Drew Brees tuvo que cargarse el equipo a la espalda; y nuevamente parecía que el desarrollo del juego se iba a dar de esta manera.

NO-MIN 1

La mejor defensa de la conferencia estaba haciéndose sentir en casa dominando a Brees y compañía. El ataque terrestre no estaba dando yardas y Brees al intentar su primer pase largo del encuentro, era interceptado por Michael Sendejo en una acción extraordinaria que abriría la puerta a los Vikings a irse arriba 17-0 muy temprano en el marcador; mientras que la ofensa de Vikings caminaba a paso firme bajo el comando de Case Keenum que, simplemente ya no puede ser mencionado como un suplente, y movió la bola a placer a lo largo de toda la primer mitad del partido.

La presión sobre el mariscal de Nueva Orleans era evidente y pese a que por fin a finales del segundo cuarto estaba encontrando ritmo, la bolsa de protección colapsó en zona roja y una bola desviada terminaba en manos del rival dejando sin puntos a los Santos en una primera mitad desde hace 63 partidos.

El panorama no pintaba bien para los de Sean Payton. Estaban abajo 17-0 en el marcador y de visita ante uno de los equipos más consistentes de la temporada que buscaba recibir el Súper Tazón en casa por primera vez en la historia.

Se reanudaron las acciones y tuvimos un tercer cuarto bastante cerrado en su mayoría; fue hasta finales de este faltando 1:18, cuando por fin Brees puso la bola en las manos de su mejor receptor Michael Thomas para abrir el marcador. Seguido de este excelente drive de los Saints, la defensa hizo lo suyo con una muy necesitada intercepción en un mal pase de Keenum para dejar nuevamente a Brees y compañía con una inmejorable posición de campo mostrando signos de vida. Los Santos aun no estaban muertos.

Estábamos ya en el cuarto cuarto, el cuarto donde todo se iba a definir, y New Orleans anotaba con un pase en trayectoria rápido adentro a Thomas para acercarse en el marcador con 13 minutos aun por disputarse. Aún no había nada para nadie y pese a que aún los Vikings estaban arriba en la pizarra y en casa, parecía que el momentum había cambiado de bando.

Los de Minnesota respondieron rápido con un gol de campo que los alejó a 6 puntos del rival pero aún quedaba mucho tiempo. Las defensas se cerraban y los ataques parecían estancarse, hasta que una acción en los equipos especiales ponía la balanza de nuevo para los de Nueva Orleans con poco más de 5 minutos por jugar.

Los santos se veían confiados y los fanáticos en el domo estaban atónitos ante lo que presenciaban. Drew Brees con un pase a Kamara daba la ventaja a su escuadra por primera vez en el partido y con solo 3 minutos por jugar. Aún bastante tiempo en un duelo donde todo podía pasar.

Keenum encontraba a Thielen con un pase extraordinario a la banda que con 1:30 en el reloj los acercó lo suficiente para conectar un largo gol de campo que ponía arriba a los locales. Brees tomaría la bola con más que suficiente tiempo para acercar a su pateador, que pese a que ya había fallado un gol de campo en el encuentro, ante Carolina demostró ser de confianza en momentos importantes en patadas de largo yardaje.

NO-MIN F4Q

Brees tomaba la bola y su ofensa de pronto estaba con la espalda en la pared teniendo que convertir un 4 & 10 con 45 segundos restantes en el partido. Trayectoria de escuadra afuera y Will Snead se hacía con el pase que les daba la conversión y distancia suficiente para conectar un gol de campo. Sean Payton jugo conservadoramente corriendo para centrar la bola a su pateador que anotó sin problemas lo que parecía ser la patada del gane y el pase al juego de campeonato de conferencia, pero es aquí donde pasó lo extraordinario.

Con 25 segundo por jugar y un largo camino por recorrer, Case Keenum intentaría el milagro que los acercase lo suficiente para que Forbath pateara una plegaria; pero no fue necesario, ya que faltando 9 segundos lanzó un pase a la banda a su receptor Stephon Diggs que se escapaba 61 yardas hasta la anotación mientras el reloj expiraba.
Final de ensueño, la plegaria fue respondida y el U.S Bank Stadium se caía a pedazos.

Así concluye un clásico instantáneo entre estos contendientes, mientras que la próxima semana tendremos a Zimmer y compañía en casa ante los Eagles con la esperanza de llegar al SB desde 1976.

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